EL MOTOR DE AGUA – ¿EL GRAN INVENTO ESPAÑOL?

El petróleo y la industria del motor han sido una constante en nuestras vidas.

Todos nos hemos criado en una sociedad donde los coches son algo habitual y donde las grandes petroleras han dominado las economías mundiales prácticamente a su antojo.

Debido a ello, a lo largo de las décadas, han surgido mil y un teorías conspiranoicas sobre tecnologías maravillosas que prometían una solución mágica a nuestros problemas por la dependencia del petróleo.

Según los conspiracionistas, dichas tecnologías revolucionarias fueron condenadas al olvido debido a los intereses de los poderosos lobies del petróleo que no querían perder el poder.

Hoy vamos a hablar de la que puede que sea la más famosa de esas soluciones mágicas, El motor de agua de Arturo Estévez Varela.

Tabla de contenidos

¿Quién es Arturo Estévez Varela, inventor del Motor de Agua?

Arturo Estévez Varela

Arturo Estévez Varela fue un inventor Español que quiso revolucionar el mundo de la automoción. 

Nació en 1914 en el Valle de la Serena, en la provincia de Badajoz.

Estudió Ingeniería técnica industrial, más conocida entonces como Perito Industrial. Ejerció como tal durante casi toda su carrera profesional llegando a ser jefe de taller e incluso Jefe de Fábrica.

Las patentes de Arturo Estévez Varela

asador de pollos por infrarrojos, Invento de  Arturo Estévez Varela

Durante esos años se podría decir que fue todo un visionario, llegando a registrar unas 100 patentes.

La primera de ellas fue en 1931 y poco a poco fue sumando inventos a su colección algunos tan curiosos como un Asador de Pollos por Infrarrojos.

Sin embargo su salto a la fama no se produjo hasta 1970 cuando presentó un curioso invento al que denominó «Plano Ala» que era un dispositivo cuyo objetivo era recuperar las piezas de los cohetes espaciales que hasta ese momento simplemente se destruían tras su entrada en la atmósfera.

Plano-alas de Arturo Estévez Varela

Según el propio Arturo en varias entrevistas de la época, su sistema se podría implementar incluso en naves tripuladas como sistema de seguridad. 

La propia NASA se interesó por su llamativo invento e invitó al inventor español a sus instalaciones para estudiar su patente y valorar su implantación en sus cohetes.

Siempre rodeado de misterio, Arturo Estévez declaró tiempo después que un país, cuyo nombre no podía revelar, le iba a pagar 9 millones de pesetas por su invención.

Tiempo después se supo que el Plano Ala fue un fracaso y no funcionaba.

Sin embargo, muchos de sus inventos y patentes si resultaron útiles y llegó a ingresar una buena cantidad de dinero por ellos, el que más benefició le reportó fue un sistema que patentó en 1951 para el encendido automático de tubos fluorescentes, ganó 350.000 pesetas, todo un dineral en aquella época. 

El Motor de Agua, ¿Su gran invento o su gran estafa?

Aprovechando su fama y la publicidad gratuita que había recibido por parte de la prensa del país por su patente del plano-alas y por el interés inicial de la NASA, en 1971 se lanzó a promocionar el que sería el invento que le llevó a la fama y por el que hoy en día sigue siendo conocido, el motor de agua.

Motor de Agua, invento de Arturo Estévez Varela

Arturo Estevez había inventado, según él mismo afirmaba, el primer y único motor del mundo que funcionaba con Agua, el Motor de Agua.

Para demostrarlo empezó a pasearse por diferentes ciudades españolas con una moto de 47 centímetros cúbicos y con un botijo. En plena calle y ante la atenta mirada de la gente el inventor cogía el botijo, le pegaba un buen trago para demostrar que lo que había dentro era agua y luego lo vertía todo en el depósito de la moto, poco después la arrancaba y se paseaba con ella ante el asombro de todo el mundo. 

Arturo Estévez Varela presentando su Motor de Agua con una moto de 47 cc

¿Cómo funcionaba el Motor de Agua?

¿Cómo era posible? Simplemente echaba agua y la moto se ponía a funcionar usando un motor convencional de gasolina.

proceso del Motor de Agua de Arturo Estévez Varela

Tal y como era habitual en él, mantenía el misterio en todo momento.

Su sistema funcionaba con agua, sí, pero evidentemente el agua no tiene ningún poder calorífico y, por tanto, no puede producir energía para mover un motor de combustión.

Esquema del Motor de Agua

En realidad, el motor de agua de Arturo era un motor de hidrógeno, algo parecido a lo que ha hecho Toyota en su Yaris GR H2, salvo porque en el invento de Arturo Estévez el hidrógeno se producía en el mismo vehículo. Para ello, Arturo introducía una especie de piedra en el depósito del agua y ésta al contacto con el líquido producía una reacción química que provocaba la oxidación del agua y por tanto liberaba los átomos de Hidrógeno. El gas, una vez formado, circulaba por un conducto hasta el motor de combustión y gracias a ellos el motor funcionaba con aparente normalidad. 

Esa piedra, en realidad, era la clave de todo el sistema. Según Estévez la producía él mismo mezclando una arena de un invención con un 20 por ciento de carbón y sometiéndolo todo a 1800 grados en un horno también de su invención.

Como podrás suponer, si el invento del Plano Ala captó la atención de organismo internacionales, el supuesto motor de agua causó furor entre la población que veía casi como un milagro que echando agua del grifo en un vehículo éste funcionara igual que con la gasolina.

Nunca registró el Motor de Agua pero, ¿por qué?

Curiosamente, Arturo NUNCA llegó a registrar la patente completa de éste motor de agua ni de la famosa piedra, simplemente registró un sistema de regasificación de hidrogeno pero, no obstante, sí llegó a ofrecer su invento al gobierno de la dictadura española, logrando incluso que el general Franco en persona se interesó por el invento.

De hecho Franco pidió que se organizara una comisión de expertos para que analizaran la viabilidad del sistema para determinar si de verdad funcionaba o si por el contrario era un fraude.

El dictamen de los expertos…. El Motor de Agua era un fraude

El dictamen de aquel grupo de expertos fue que el motor de agua de Arturo Estévez era un fraude, ya que en realidad no había inventado nada. La famosa piedra misteriosa no era otra cosa que Boro, un mineral que, en contacto con el agua, provoca una reacción de oxidación que genera el hidrógeno necesario para la combustión. 

Se dice que tras conocerse el resultado de la comisión Franco dijo una frase que pasó a ser parte de la leyenda del motor de agua: «ya hemos hecho bastante el ridículo».

El Motor de Agua y las leyendas conspiracionistas

A partir de aquí empiezan las leyendas conspiracionistas, ya que mucha gente afirma y cree que después de la inspección de los expertos, Arturo Estévez y su invento desaparecieron sin dejar rastro.

Hay quien afirma que los intereses de las petroleras y los acuerdos que éstas tenían con el régimen franquista obligaron a tomar medidas drásticas contra el inventor y su invento que podría acabar con el imperio del petróleo. 

Promocionó su Motor de Agua en el sector Privado

Arturo Estévez Varela probando su Motor de Agua

La realidad era bien distinta. Pese al dictamen de los expertos del ministerio de industria, Arturo Estevez insistía en que su piedra no era boro sino otra sustancia de su invención.

Con todo ello siguió haciendo promoción de su invento, ésta vez en el sector privado. Su intención era crear en España una marca de automóviles con su motor de agua para fabricarlos en la península y exportarlos a todo el mundo. Llegó a anunciar que un grupo de empresarios de Barcelona iban a invertir en su invento para equipar su motor de agua en una marca de coches, que, como no, era secreta. 

Sin embargo, aunque de ese grupo de inversores nunca se supo nada, sí que llegó a convencer a José Carrera Rey, un empresario catalán, que accedió a comprar la mitad de los derechos del motor de agua de Arturo Estévez. Juntos crearon una sociedad para fabricar el tan ansiado coche, llamaron «Aguacar S.A«. Suena cómico, ¿verdad?

La desaparición de Arturo y el olvido del Motor de Agua

Tras haber recibido, por parte de José Carrera Rey, la suma de 5 millones de pesetas, una cifra muy generosa para la época, el inventor tenía que presentar a su inversor, en el plazo de 60 días ,un prototipo funcional que demostrara la viabilidad del proyecto. 

Cuando llegó el momento de la verdad el coche no funcionó y Arturo Estévez se dio a la fuga con todo el dinero.

La estafa del Motor de Agua a Juicio

Su inversor se dio cuenta entonces que el prototipo era un fraude y decidió denunciar al inventor para recuperar su dinero. 

Pasaron varios años sin que se supiera nada del paradero de Arturo, hasta que volvió a aparecer para personarse en el juzgado que llevaba su procesamiento.

La sentencia dictaminó que pese a que el motor de agua, en efecto, fue un fraude, su inventor quedaba absuelto de los cargos de estafa ya que en el fondo el creía en su invento y éste mismo juzgado calificó la situación como un torpe engaño en el que cayeron unos pobres incautos.

Sentencia contra Arturo Estévez Varela y su Motor de Agua

Después de esto Arturo Estévez desapareció de la vida pública hasta su muerte en Sevilla a finales de los 90. 

Este hombre fue un visionario que dejó tras de sí muchas patentes útiles que demostraron su viabilidad, pero en otros casos su desconocimiento sobre ciertas materias provocaron estrepitosos fracasos.

La vida de un inventor es así, el fracaso no es más que una parte del aprendizaje. 

Pero, ¿Cuál era el problema del Motor de Agua?

Pues el problema real del Motor de Agua era la reducida cantidad de energía que podía producir en relación al coste de la materia prima y de la energía que había que invertir para que el sistema pudiera funcionar. 

Efectivamente su motor funcionaba, eso nadie lo duda, pero solo era viable con un motor de pequeño tamaño, siempre y cuando no tuviera que desplazar mucho peso.

Pese a que Arturo insistía en su momento que su famosa piedra no era boro, la realidad es que años después se pudo confirmar que sí lo era. 

El boro es un material extremadamente caro y es necesario usarlo en una proporción muy grande para lograr la suficiente reacción con la que producir hidrogeno. De hecho, para lograr teóricamente que un coche pudiera recorrer los 400 kilómetros que pretendía Arturo, harían falta 45 litros de agua y 19 kilos de Boro, lo que supondría actualmente un desembolso de 68.000 euros, algo completamente inviable.

Además, el propio boro se oxida durante la reacción, no es una sustancia que se pueda reutilizar eternamente. Tras la producción del hidrógeno habría que volver a procesar ese boro para poder reutilizarlo y para ello es necesario aplicar una grandísima cantidad de energía, lo que hace que el sistema sea totalmente inviable.

Para que te hagas una idea, para que el motor de agua funcione, es necesario invertir 5 veces más energía de la que el motor va a poder ofrecer posteriormente.  

Pero esa es no es la única razón del fracaso del motor de agua.

El hidrógeno, como gas, tiene una densidad muy baja y es necesario comprimirlo para obtener la energía suficiente. Para que su poder calorífico sea aprovechable es necesario someterlo a unos 700 bares de presión. Aún así el hidrógeno no aporta la misma energía por litro que un combustible fósil. Por eso, en cuanto intentaron aplicar el motor de agua a un coche el resultado fue un absoluto fracaso, no había forma de generar la cantidad necesaria de Hidrógeno con la que lograr una combustión con la suficiente energía en el cilindro. 

El quebradero de cabeza que dio a los expertos la famosa piedra del Motor de Agua, ¿qué era?

Durante años también se especuló que la piedra era en realidad ferrosilicio, un material que se obtiene a través de la reducción del sílice mediante carbón de coke en presencia de mineral de hierro en altos hornos. Es un producto más barato y fácil de obtener que el boro y también produce hidrógeno en contacto con el agua, de hecho desde la segunda guerra mundial muchos barcos equipaban generadores de hidrógeno con ferrosilicio para poder hinchar globos de observación. 

El problema del ferrosilicio es que la cantidad de hidrógeno que se obtiene es menor aún que con el boro, su proceso de obtención no es precisamente ecológico y no cabe la posibilidad de reutilizarlo posteriormente.

Conclusión

Como ves, la alquimia no existe, en este mundo nos regimos por unas leyes y unas propiedades determinadas que están condicionadas por el planeta y el entorno en el que vivimos. 

Arturo Estévez no logró su propósito y el hecho de haberse fugado con el dinero le supuso ganarse el estigma de estafador, sin embargo fue un visionario que inspiró a muchos otros científicos hasta el punto de que hoy en día existen estudios en diferentes laboratorios del mundo donde persiguen una forma de lograr lo que él no pudo.

Quién sabe, la alquimia no existe, pero la ciencia si y hay que dar tiempo al tiempo. 

Esperamos que te haya resultado interesante, pero si tienes algún dato que aportar en este caso, te leemos.

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